Esa gran vía a la que todo el mundo se rinde

Como madrileña de adopción -aunque manchega de corazón- voy a hablar hoy de uno de mis lugares favoritos de Madrid. Una hermosa zona sobre la que todo turista que visita la capital pisa. Esa vía que Antonio López retrató y convirtió en insignia del hiperrealismo español. Calle del comercio por excelencia que en su día Alejandro Amenábar plasmó desierta en Abre los ojos. Una imagen que impactaría a todos los espectadores como yo, acostumbrados a ir paseando y esquivando gente al mismo tiempo. Sin embargo, a pesar de las ingentes cantidades de transeúntes es un placer y un privilegio caminar por la Gran Vía.

Era un 4 de abril de 1910 en una mañana del Madrid de los Borbones, cuando el Rey Alfonso XIII, acompañado de la Familia Real, el Alcalde de Madrid y el Presidente del Gobierno, José Canalejas inauguraba las obras de lo que debía ser la apuesta por la modernidad de la capital de España: una inmensa avenida que conectara la Calle de Alcalá con la Plaza de España y que serviría de escaparate a Madrid ante el Mundo, a imagen y semejanza de la Quinta Avenida de Nueva York o de Oxford Street en Londres. 

Esta joven calle, con poco más de 100 años, se ha convertido en un referente español cultural y comercial a nivel internacional. ¡Es nuestro propio Broadway! La gran mayoría de espectáculos, premiéres de películas y representaciones teatrales están establecidas en esta calle.. Y no pueden haber encontrado un escenario mejor. Los Miserables, El Rey León… musicales de semejante índole han llenado de luz y color -y a su vez abarrotado- los rincones de esta calle madrileña.

Pero hay más símbolos significativos de esta excelente vía. Por un lado tenemos el establecimiento de loterías Doña Manolita afincado en Gran Vía 31 desde el año 1931, donde provocaba grandes retenciones y colas de espera gracias a la fama de fortuna que ostenta. Actualmente el famoso local se encuentra en Carmen, 22 (muy próximo a la Gran Vía).

Otro emblema de la Gran Vía es el edificio Metrópolis, no sólo por su grandeza y belleza sino por dar entrada a la Gran Vía desde la calle Alcalá. La cúpula del edificio Metrópolis estuvo coronada en un principio por un ave fénix que simbolizaba la antigua compañía, pero en 1975, cuando se hizo cargo del edificio la Compañía Metrópolis, fue sustituido por una victoria alada obra de Federico Coullaut Valera.

Asimismo otro elemento significativo es la sede de Fundación Telefónica. Dentro del paisaje de la Gran Vía destaca notablemente este edificio. Primer rascacielos erigido en España durante los años 30, y uno de los primeros de Europa. Símbolo de adelanto técnico y vanguardia en los años treinta Fue el edificio más alto de Madrid (desbancando al Palacio de la Prensa) hasta la construcción del Edificio España en Plaza de España. Actualmente se ha convertido en lugar de reunión para muchos madrileños.

Un acompañante imprescindible de la Gran Vía es la Plaza de Callao. La una se alimenta de la otra. Esta hermosa plaza está situada al final de la calle del Carmen. Aquí mismo se encuentra el renombrado Edificio Carrión (hace esquina entre la Gran vía y la calle de Jacometrezo) y su luminoso de neón de la marca Schweppes situado en las plantas superiores. Comparado con el edificio Flatiron de Nueva York (primera imagen), el Edificio Carrión es uno de los símbolos de la Gran Vía y de la ciudad, y ha aparecido en numerosas películas, entre ellas El día de la bestia de Álex de la Iglesia con Álex Ángulo y Santiago Segura en apuros.

Flatiron building by day september 20004.jpg

“Esta noche, en el Chicote”. Esta fue probablemente la frase más repetida entre los años 50 y 70 en boca de los actores del Star System que acudían a Madrid. El bar Chicote inaugurado por Perico Chicote en Gran Vía 12, ayudó a esa proyección de modernidad que la capital española buscaba.
Desde el 18 de septiembre de 1931 se convirtió en lugar de culto de la farándula internacional. Ava Gardner, Grace Kelly, Sofía Loren, Gary Cooper, Orson Welles, Laurence Olivier… todos ellos y muchos más pidieron alguno de los cócteles preparados por uno de los barman más reconocidos del mundo.
Otro área de la ciudad muy aclamada es el barrio de La Latina y todos sus bares typical spanish que alberga. La cava baja reúne jóvenes, y otros que no lo son tanto, de todas las nacionalidades en busca de un tinto de verano y una tapa de las buenas. Nadie quiere abandonar la capital española sin haber realizado esta parada de rigor. También encontramos restaurantes variopintos como lo es la Cafetería Javier Martín en la calle Toledo, 74. En este local se ofrecen 32 tipos diferentes de croquetas. Desde las más comunes de queso con nuez, bacon, bacalao, roquefort… hasta peculiares croquetas hechas con dulce de leche, crema pastelera, chocolate o de frutas.

Asimismo, para los amantes de los escenarios esta zona no es de menor interés. En esta zona está el Teatro La Latina ofreciendo constantes representaciones. Su nombre -al igual que el del barrio- se lo debe a Beatriz Galindo, escritora castellana del siglo XV apodada como la Latina. 

El director Emilio Martínez-Lázaro, al igual que los turistas, se rindió a esta preciosa zona madrileña y la escogió como escenario cinematográfico para su film Las Trece Rosas. Exactamente fue la carrera de San Francisco, en la Latina, el lugar elegido donde decenas de personas se agolpaban ante el paso de una comitiva franquista.

Pero las localizaciones de Madrid no son sólo objetivo de directores españoles. También el director de El Últimatum de Bourne se decantó por la zona céntrica de la capital para desarrollar parte de su rodaje. Las filmaciones tuvieron diversas tomas aéreas de la capital española, así como algunas escenas dentro de la mismísima estación de Atocha. En la película protagonizada por Matt Damon observamos también tomas desde el Paseo de la Castellana al viaducto de la calle Bailén o la céntrica Plaza de Santa Cruz.