Algo se acciona cuando te detienes y dejas de mirar, para observar a tu alrededor

Me incomoda que me molesten cuando miro ropa en una tienda, por muy buena que esté la dependienta. Me molesta compartir ascensor. No me gustan las personas, ni sociabilizarme; y sin embargo me baso en relaciones para dar vida a mis versos. Y  mientras observaba, vi a una chica despeinada por la libertad. Una chica con aspecto de ser de las que busca las gafas cuando las lleva puestas y de hablar más de la cuenta. Alguien que no espera que las cosas sean blancas o negras, sino que ve colores donde nadie los ve. Empecé mirándola inquieto, como se mira a lo desconocido; para terminar invitándola a una copa de vino. Un café es una proposición tan desgastada que decidí, por vez primera, sorprender a alguien en persona y no a través de poesía. De vez en cuando, más en cuando que de vez, dejo cosas por decir. Cosas que quedan en la punta de la lengua. Lengua con tonos a Cabernet. Paso la vida leyendo poemas que hablan de mí mientras escribo otros que hablan del resto; así que decidí empezar con ella a escribir el nuestro.

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