Rankings molones que abren y no cierran el año

Hola millones de fans y lectores que dais con mi blog por casualidad, I am back!

Como todo español me he planteado ciertos propósitos para este año 2014, entre ellos y gracias a una apuesta con un amigo, está el dedicarle más tiempo a este pequeño rincón. Un blog que no ha gozado de todo el movimiento que se merece durante este último año.

Durante las últimas semanas de 2013 nos hemos cansado de ver pseudo-rankings/listados divertidos en cientos de webs. Nos han avasallado con titulares como “Las 20 frases que dejarás de decir cuando llegue 2014 tipo Y lo sabes o Relaxing cup of coffee, “Los 20 mejores discos de 2013” o “Las 50 frases que te harán empezar el 2014 acompañado”. ¿En serio? Querido redactor de GQ; alguien que esté en una fiesta con barra libre en Nochevieja no se va a acordar de ninguna de vuestras 50 ocurrentes pero repetitivas frases. De hecho; cuando termine de leer vuestro extenso artículo, por muy sobrio que vaya, no se acordará del principio.

Hoy he leído un post cuyo titular prometía: “100 cosas que hacer en Madrid antes de los 30”. Teniendo en cuenta que a partir del próximo 11 de febrero estoy más cerca de la treintena que de la veintena, me he dispuesto a leerlo. He encontrado planes nuevos, originales y que a todo el mundo le quedan por hacer; tales como “comerse un bocadillo de calamares en la Plaza Mayor” o “Hacerse una foto con la Gran Vía de fondo”. Thanks for the new info!

Dicho esto y para dar una lección práctica al maravilloso e infinito mundo de los rankings, propongo el listado “10 cosas y/o situaciones divertidas, inusuales y  anecdóticas que hacer o vivir alrededor del mundo”.

  1. Dar un paseo en globo sobre la Capadocia (Turkia). Capadocia es una región histórica que se caracteriza por tener una formación geológica única en el mundo, y por su patrimonio histórico y cultural. El paisaje único de Capadocia es el resultado de la acción de fuerzas naturales a través de los milenios. La erosión ha ido esculpiendo los numerosos valles por los cuales Capadocia es famosa. Sin embargo el paisaje fue secundario al lado de la experiencia única e inolvidable que supuso montar en globo. Al principio estaba un poco asustada porque tengo vértigo. Pero en la cesta caben como unas 20 personas y son bastante altas. Te sientes bastante protegido y a mí, que soy alta, la cesta me llegaba por el cuello. Sólo tienes la cabeza al descubierto y es un placer como el viento roza la cara. IMG_0853
  2. Hacer parapente en Key West. En concreto parapente con lancha acuática, que aún me  queda algo de temor en el cuerpo. Hace unos dos años estando de viaje en los Cayos de Florida participamos en la típica excursión para guiris en barco todo incluido con un grupo de gente que estaba celebrando su honeymoon o sus bodas de plata… o de oro. Sea como fuere yo era la yogurina del grupo. Había buffet y barra libre, actividades acuáticas y orquesta incluida, todo muy pintoresco. Monté en moto acuática pilotada por mí  (aquí es donde iría el emoticono de whasapp del mono tapándose la cara), hice esnórquel, montamos en piragua e hicimos parapente. Definitivamente, de todas ellas me quedo con la experiencia del parapente. Ánimo a todo el mundo a que lo practique, al ir atado a la lancha acuática el vértigo desaparece totalmente.
  3. Compartir mesa en con 10 chinos desconocidos en un restaurante regentado y frecuentado por chinos. Esta situación se dio hace cosa de 2 meses en Hong Kong. Salí a cenar con una amiga hongkonesa y me prometió llevarme a un auténtico restaurante chino. En él las mesas eran tenían unos 10-12 asientos y la gente llegaba de uno en uno, en pareja o en grupo y se sentaba en la mesa en la hubiera hueco –que no libre- Parece algo insólito en España, ¿verdad? Compartir mesa con 10 desconocidos durante 1 hora y no mirarte ni a la cara. A priori parecía algo incómodo pero yo estaba encantada mimetizándome con sus tradiciones. La carta estaba en chino y no entendía ni una sola palabra, así que allí estaba mi amiga para hacer las funciones de traductora. Una de las cosas que me llamo la atención fue la aleta de tiburón pero me quede con las ganas. ¡El plato costaba 70 euros!
  4. Deleitarse con un trozo de tarta de Magnolia y creerse Serena Van Der Woodsen en Gossip Girl. Esta pastelería, famosa por aparecer en películas y series como Sexo en Nueva York, es una auténtica delicia. Sus dulces están espectaculares y las raciones son muy generosas. Los suelen servir para llevar y si además lo acompañas con un café te sentirás la protagonista de una comedia romántica (sólo hasta que choques con cualquiera de las miles de personas que transitan la 5ª avenida, se te caiga el café encima de tu camisa de las rebajas y vuelvas a la realidad). Las tartas cuestan unos 6 dólares. Un llamamiento a todos los que viajen a EEUU y les guste la tarta de queso: el restaurante Cheesecake Factory es una parada obligatoria, ¡tiene 40 tipos de tarta de queso diferentes! Un locura culinaria 🙂  Web: www.magnoliabakery.com/cafeteria magnolia-ny
  5. Visitar las cataratas de Iguazú y el punto geográfico que une 3 países: Argentina, Brasil y Paraguay.  Ante este punto he de rendirme. Las cataratas de Iguazú es hasta el momento lo mejor –turísticamente hablando- que he visto nunca. Te quedas boquiabierto una y otra vez, se respira plena naturaleza y oyes el aleteo de los cientos de especies de mariposas que inundan ese paraíso terrenal. Existen 2 zonas: la brasileña y la Argentina. Hicimos un tour por ambas y definitivamente me quedo con la argentina, además desde ésta se visita el salto más impresionante de todos, de 80 metros y conocido como La Garganta del Diablo. Cuenta la leyenda que Dios creó las cataratas en Argentina y cuando terminó su obra, cruzó el río y se sentó en la provincia brasileña para poder contemplarlas en toda su magnitud.IMG_3219
  6. Estar en Miami y que le caigan a uno billetes del cielo. No uno por uno, sino en paquetes de 10 billetes; todo un detalle darnos el dinero ya organizado. A una parte de la clientela de una discoteca de Miami le dio por tirar al aire billetes gratuitamente, nunca mejor dicho. Nunca supe el motivo, quizá estaban embriagados de entusiasmo o de sólo ellos saben que… Quizás el dinero era para las gogos pero no medían bien su puntería… En cualquier caso nunca me importó, yo hice la de coge el dinero y corre y al día siguiente desayune como una reina. Los estadounidenses son muy de estos hábitos y yo encantada.
  7. Visitar Florencia y apropiarse de 5 bicicletas en un día. Así las gastamos las manchegas. Fuimos a visitar a una amiga que vivía allí y descubrimos que había una ley no escrita que impera en la vida universitaria: “Pide prestada” cualquier bicicleta que te encuentres a tu paso hasta que te la “pidan prestada” a ti. Nosotras, cuyo único interés era integrarnos, tardamos menos de 24 horas en agenciarnos 5 bicis. El mero hecho de visitar una ciudad paseando en bicicleta tiene un encanto especial. En mi caso no fue tan especial. Mi falta de ejercicio me jugó una mala pasada y por culpa de mi velocidad pedaleando me perdí en Florencia sin amigas, sin móvil y con el dinero justo. Finalmente encontré una cabina –ese servicio telefónico retro- y pedí socorro a mis amigas las cuales no estaban demasiado preocupadas. BICI RASTRO
  8. Aterrizar en Cuba el día que Fidel Castro cede el poder a su hermano. El día 19 de febrero de 2008 el que actualmente aún es el presidente de Cuba, Raúl Castro, toma el relevo de su hermano Fidel tras su dimisión. A pesar de la incierta situación política en La Habana no apreciamos un ambiente tenso.
  9. Dormir en el desierto y disfrutar de una de las noches estrelladas más hermosas que se puedan imaginar. Se suele llegar hasta el campamento en camello. Un viaje de ida y vuelta bastante incómodo y en el que tienes que aguantar como el guía con cara lasciva dice a las hembras “masaje especial eh”. A pesar de las agujetas que supone el viaje merece muchísimo la pena y contemplar la inmensidad del desierto y el cielo inundado de estrellas fugaces quita el aliento. Eso sí, sin menospreciar los bonitos paisajes nocturnos y en especial atardeceres que disfrutamos en La Mancha. Desierto paseo en camello
  10. Comerse una pata de pavo en Disney World. Sí, esas tradiciones neandertales existen y se llevan a cabo en América. Los muslámenes (según la RAE) como plato principal no son sólo cosa del creador de Asterix y Obélix. La gente pasea felizmente por cualquiera de los 6 parques de Disney en Orlando con la pata en mano y olor que domina en el parque es el de la pierna de pavo. Una servidora también sucumbió a esta tradición de “cuento de hadas” y acabé comiendo la famosa y dimensional pierna de pavo y creerme, fue la primera y última vez. Esta gente, además de no saber medir las cantidades que ingiere, no sabe lo que es un trozo de carne jugoso.foto pata de pavo disney
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