En Londres, cinema is all around

Reina Isabel II de Inglaterra, lluvia, pounds, más lluvia, Palacio de Buckingham, más lluvia… Estas son las palabras que acuden a nuestra mente cuando escuchamos el nombre de la fría ciudad de Londres. Sin embargo, esta oscura metrópoli es considerada una de las ciudades más bellas del mundo, y directores como Woody Allen o Richar Curtis han querido hacerse eco de ello. La sensación que todo viajero experimenta cuando baja del avión es: “Tenía que haberme traído mis botas de agua como me habían recomendado”. En cualquier caso, aunque nos pese sacar de la maleta cremas y secador, es mucho más útil hacer sitio para un buen chubasquero. Y, por supuesto, olvidaos de llevar el pelo arreglado durante esos días. Y es que, concienciaros de que Londres no da tregua a los turistas.

Si vuestra compañía aérea vuela a Hearthrow (aeropuerto generalmente para vuelos transoceánicos) retroceremos en el tiempo a una de mis películas favoritas: Love Actually. Este aeropuerto da pie al inicio y fin del largometraje. Los primeros minutos representan emotivas escenas de bienvenida, y los últimos segundos de la película harán coincidir a todos los personajes del film en Heathrow. Aunque a todas nos gustaría que se nos recibiese con un romanticismo de la talla de los protagonistas de Love Actually, los mortales tendrán que coger un tren o un autobús que nos dirigirá a Victoria Station, estación central en pleno corazón de la ciudad.

En diferentes ocasiones podemos ver a los protagonistas de la película conversando bajo una capa gris y con la mirada fijada en el Támesis. Una de las escenas más míticas de la película se produce cuando Sam (Thomas Sangster), confiesa a su padrastro (Liam Neeson) su amor por su popular compañera de clase. La imagen, que se obtiene desde un banco, nos regala una vista espectacular compuesta por Millenium Bridge y St Paul. Este puente ya ha sido objeto de directores en otras ocasiones como en Harry Potter y el Príncipe Mestizo, película en la que queda literalmente destruido por los mortífafos. Para los que no lo conozcáis, Millenium es un puente colgante peatonal y de estilo que cruza el río londinense. El lado sur del acueducto se encuentra cerca del teatro The Globe, de la Galería de Bankside y del Tate Modern. El lado norte del puente se encuentra cerca de la City of London School y de la Catedral de San Pablo. Sin embargo no es tan popular como Tower Bridge, puente rodeado por el London Eye y el Palacio de Westminster, un perfecto conjunto que le hace ser una de las zonas más aclamadas de la ciudad y uno de mis lugares favoritos para visitar.

Uno de los lugares ocultos que aparecen en la película es Poplar Road, Herne Hill. Para poneos en situación os recordaré que en ella Hugh Grant va en busca de Natalie en plena cena de navidad. La puerta de Natalie es el número 102.

A pesar de la popularidad del área metropolitana de Westminster, no fue el director de Love Actually sino Woody Allen quien quiso explotar esta localización en Match Point, película reseñable porque fue rodada en Inglaterra y no en NY, ciudad natal del cineasta. En la cinta observamos el Támesis de fondo, donde Chris, papel interpretado por Jonathan Rhys-Meyes y Chloe (Emily Mortimer) disfrutan de su primera cita en este admirable y mítico barrio, ¿os acordáis?

Londres es una ciudad para visitar andando, para perderse entre sus calles, para disfrutar de la simetría de sus edificios y respirar la naturaleza y pureza que desprenden cada uno de sus parques. Por ello buscar alojamiento cerca de Oxford Street es una buena elección visitar al anochecer en Picadilly Circus o como yo llamaría la hermana pequeña de Times Square y la mayor de la madrileña plaza de Callao. Esta popular avenida considerada la mayor calle comercial del mundo concentra más de 300 comercios, entre los que se encuentran las aclamados Victoria´s Secret, Marks & Spencer y Top Shop. Los amantes de la moda nacional encontrarán allí toda la gama del grupo Inditex y aquellos que acostumbren ir de compras a Primark no pueden saltarse el enorme local londinense de la cadena. Eso sí, allí uno sí que se puede perder. Después de esta visita los locales de Plenilunio o Xanadú se quedarán pequeños.

Aunque sin duda el mejor sitio para los amantes de las compras, como una servidora, son los diferentes mercadillos: Camden Market, Covent Garden, Borough Market, Portobello.. En estos demandados “rastrillos” londinenses podemos encontrar desde el estilo más alternativo, pasando por experiencias gastronómicas, hasta los más pequeños y cuidados detalles. Pero eso lo repasaremos en el próximo capítulo porque yo soy de las que piensan que las segundas partes también pueden ser buenas, y esta va a ser aún mejor.

De regalo os dejo la famosa canción de la película Love Actually:

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De Paseo entre maletas… Luces, cámara… ¡ACCIÓN!

Una vez dijo Orson Welles que en un avión sólo se sienten dos sensaciones: el miedo y el aburrimiento. Totalmente de acuerdo, pero yo añadiría un sentimiento más: la incertidumbre. Incertidumbre por quién será tu compañero de viaje. Incertidumbre por los servicios de la aerolínea… -por favor, que tenga pantalla-. Incertidumbre por saber cómo será la ciudad que visitas. ¿Cumplirá tus expectativas (en ocasiones demasiado altas)? Incertidumbre por saber si llegará tu maleta contigo.

Sentimiento que no nos abandona sólo por el hecho de bajarnos del avión y dejar atrás aquel asiento incómodo y poco espacioso. Sufrimos hasta el último minuto antes de coger nuestro equipaje. ¿Llevaré la ropa adecuada? ¿Fallará el pronóstico meteorológico? ¿Me he puesto todas las vacunas que necesitaba? ¿Será útil mi nuevo librito inglés para torpes? Son preguntas que nos persiguen desde que embarcamos. Yo, en cambio, opto por viajar de una forma más relajada y desenfada. La mayoría de las veces sin organizar nada y dejándome llevar. El resultado, no puede ser mejor.

Pero, ¿cómo conseguir que un viaje sea diferente? ¿Queremos conocer la zona turística o adentrarnos en la auténtica y verdadera ciudad y compartir momentos con sus autóctonos? Yo, personalmente, os invito a viajar y retroceder en el tiempo a un mundo tan trivial y desconocido al mismo tiempo por todos nosotros: el mundo del cine y el espectáculo. En esta sección os invito a exprimir al máximo la belleza de cada una de las ciudades y a descubrir rincones mágicos, populares gracias al Séptimo Arte.

Nueva York, París, Londres, Madrid, Barcelona, Roma… Hay tantas ciudades que hemos visitado a través de la pequeña y gran pantalla pero cuyos escondites no hemos presenciado personalmente. Pero cuando hemos tenido el placer de detenernos ante esa localización, hemos revivido magníficas escenas cinematográficas.
Si siempre has deseado conocer verdaderamente una ciudad, si eres un apasionado del cine y la televisión o si quieres sentirte como Carry Bradshaw en Sexo en Nueva York, no dejes de seguirme la pista.